Litio10 min de lectura
Argentina no va a ser Chile. Y eso puede ser una ventaja.
Más de 55 proyectos en Salta, Jujuy y Catamarca. Río Tinto en Rincón y Olaroz. Un RIGI de US$ 709 millones. El país es el cuarto productor mundial sin haber resuelto la inflación, la aduana ni el camino de ripio. El modelo es otro.

Operación de salmuera de litio en la Puna argentina, pozas pálidas y volcanes al fondo.
Argentina es el cuarto productor mundial de litio y el único del triángulo que deja entrar capital privado sin un socio estatal obligatorio. Eso, que en Santiago se lee como ingenuidad, en Salta se lee como política industrial. Más de 55 proyectos están anotados en los salares de Salta, Jujuy y Catamarca. Pocos producen. Varios construyen. El resto espera un precio, un permiso o un camión.
Río Tinto, después de comprar el legado de Arcadium, opera Fénix en Catamarca y Olaroz en Jujuy, y empuja Rincón en dos etapas de 25 mil toneladas de carbonato grado batería cada una. Zijin produce en Tres Quebradas. Eramet, en Centenario-Ratones. Ganfeng, en Mariana. El mapa ya no es un prospecto de TSX. Es una fila de plantas.
El RIGI no es un yacimiento. Es un tipo de cambio.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones es, en la práctica, una promesa de estabilidad fiscal y de acceso a dólares. Esta semana Catamarca sumó un RIGI de US$ 709 millones para 40 mil toneladas anuales. Los gobernadores del norte van a Buenos Aires juntos cuando hay que firmar. Se pelean el resto del año por regalías y por quién pone el sello en la mesa de entrada.
Chile tiene un Salar, dos operadores grandes y una regla que se reescribe cada gobierno. Argentina tiene veinte salares, veinte dueños y una macroeconomía que puede tumbar un flujo de caja en un trimestre. El inversor que entra a Atacama compra ley y riesgo político concentrado. El que entra a la Puna compra opción: más recursos, más jurisdicciones, más formas de fracasar.
No queremos ser Chile. Chile tiene el mejor salar y tardó diez años en decidir el contrato. Nosotros tenemos peores salares y estamos produciendo.
La Puna no tiene Mejillones. El carbonato sale por Antofagasta o por Rosario, según el mes y el paro. El agua es un conflicto distinto —menos visible que en el Atacama, no por eso menor— y la comunidad colla no lee los reportes de sostenibilidad. Argentina no va a ser el próximo Chile. Si el RIGI se sostiene y el precio no se cae, puede ser algo más útil: un productor fragmentado, más feo, más rápido y menos soberano. El mercado, a 18 mil dólares, prefiere eso a un brochure de 470 mil toneladas.
Fin de la nota · Salta — Catamarca


