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SQM y Codelco prometen 470 mil toneladas. El Salar no es un spreadsheet.
La alianza que debía devolver a Chile el liderazgo del litio apunta a un salto de 70% en producción. El margen nuevo, hasta 70% para el Estado. Falta lo difícil: agua, salmuera y un mercado que ya no paga los 70 mil dólares de 2022.

Pozas de evaporación de litio en el Salar de Atacama, rectángulos turquesa sobre costra de sal.
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En julio SQM y Codelco dijeron en voz alta lo que el contrato ya dejaba entrever: quieren llevar la producción de carbonato de litio en el Salar de Atacama hasta 470 mil toneladas. Es un alza de más de 70% sobre el ritmo actual. El acuerdo de 2024 hablaba de 300 mil toneladas adicionales entre 2025 y 2030. El número creció. El acuífero, no.
El modelo prevé que el Estado reciba hasta 70% del margen operativo de la producción nueva entre 2025 y 2030, y que Codelco tome el control de la operación en 2031, cuando vence el contrato histórico de SQM. En el papel, Chile recupera el yacimiento más rico del mundo y una renta que en el boom se fue a Paine y a Tianqi. En el terreno, el Salar sigue siendo un sistema hidrogeológico, no una línea de producción.
La evaporación es barata. También es lenta y sedienta.
El método chileno —pozas, sol, viento, dieciocho meses— produce el carbonato más competitivo del mundo cuando el precio está alto y el agua no se discute. Cuando el precio baja, como en 2024 y 2025, la misma inercia se vuelve una trampa: el inventario se acumula, el cash cost deja de ser un argumento y los vecinos del Salar recuerdan que cada litro de salmuera extraído es un litro que no vuelve al mismo lugar.
SQM proyectó en marzo un alza de 12% este año por la alianza. Es un número de transición, no de salto. Direct Lithium Extraction —la promesa de sacar más metal con menos evaporación— aparece en todas las presentaciones a inversionistas y en casi ninguna planta a escala en el Atacama. Albemarle, el otro operador del Salar, sigue el mismo debate con otro directorio y otra casa matriz.
Chile no perdió el litio por falta de salmuera. Lo perdió por tardar una década en decidir quién extrae, con qué regla y a cambio de qué. 470 mil toneladas no repara eso. Solo sube la apuesta.
El precio ya no es el de la fiebre
El carbonato CIF Asia encontró un piso cerca de 17.500 dólares la tonelada. SQM habla de una banda de 15 a 18 dólares el kilo para 2026. Fitch, esta semana, subió su promedio a 20.100 y advirtió que el rally de agosto se adelantó a los fundamentos. Ninguno de esos precios se parece a los 70 mil de 2022. La renta de 70% sobre margen nuevo es muy distinta en un mercado de 18 mil que en uno de 60 mil.
Australia sigue produciendo espodumeno. Argentina suma salares. China refina. El Salar de Atacama sigue siendo el mejor yacimiento. Eso ya no basta para dictar el precio. Basta, todavía, para dictar el costo. La diferencia entre esas dos frases es toda la política del litio chileno.
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